Enseñanzas del pase en la NEL-Santiago | NEL-Santiago

Noche de Escuela: Enseñanzas del pase

Reseña

Lo que pasa por el cuerpo de la Escuela

El sábado 25 de Enero aconteció, por primera vez en la sede NEL-Santiago, la transmisión del testimonio de un AE. En la sede habitaban dos AE de la Escuela Una ya hace bastante tiempo, pero fue en esta reciente noche de verano que encontramos la ocasión, el momento oportuno, para que pasara el pase. Esto es crucial, por lo que el trabajo de esos dos días (25 y 26 de Enero) fue nombrado por ese momento: Noche de Escuela, y por esa novedad: enseñanzas del pase. El acontecimiento fue antecedido por un seminario y sucedido por una conversación política; dos crepúsculos en torno a esa hora en que lo real se puso en juego.

La visita de Marcus André Vieira, invitado a la Noche de Escuela, confirmó que la presencia venida del exterior con sacudir del modo conveniente la consistencia local, toca lo íntimo de nuestra experiencia, extimidad que ya agradecemos por los notables efectos, cuya elaboración estamos poniendo al trabajo.

En sus palabras inaugurales, Marcela Almanza, Presidente de la NEL, celebró que una sede de Escuela decida alojar el testimonio de un AE y que con cuerpo presente y en movimiento atento se siga lo que la experiencia enseña; valoró así también que un invitado extranjero pueda despejar lo que se interroga íntimamente.

“El imposible del despertar y el acontecimiento de cuerpo” fue el título de la conferencia de M. A. Vieira con la que comenzábamos a transitar hacia la noche. Allí situó que el pase no es tanto un pasaje como un cambio de movimiento, uno que permite hacer compatible un goce sin ubicación y el irreductible goce del fantasma; traer un goce de vida que no está en la vida. Esforzó la transmisión de una experiencia del no-todo que no es del orden de la excepción sino del todo se alcanza; allí es el cuerpo el que comprende que se trata de la vida del sinthome y que esa experiencia corporal ya no es deseo ni zona erógena sino goce del acontecimiento. Vieira ubica como paradigma de este goce el Finnegans Wake de Joyce; así, con una novela nocturna del escritor irlandés, hizo pasar palabras de lo indecible hacia otra noche, la que nos esperaba tras ese seminario del crepúsculo vespertino, siembra viva en que se nos recordaba que un AE pone en habla este goce, habla que transmite un “se vivió”.

El segundo crepúsculo de esa Noche de Escuela, el matinal, fue una conversación política con miembros y asociados de la sede bajo el título: “La Escuela de Lacan: lo que duerme, lo que despierta”. En torno a los ejes del trabajo y del saber, orientados por textos fundamentales como lo son el Acto de Fundación y la Proposición del 9 de Octubre, invitamos a seis colegas a producir un breve texto para trabajarlo con anterioridad y discutirlo bajo el dispositivo de la conversación, tal como lo formaliza Miller. Allí Vieira nos dio una pista importante: la conversación opera con lo que pasa de los textos. Nos importaba este modo de encuentro, que exigiera una puntuación escrita que verificara su alcance en las cuestiones que suscitara, requiriéndoles a esas cuestiones, también, un esfuerzo de elaboración. La pregunta por el lazo en torno a lo no sabido; los riesgos y necesidades del saber supuesto y expuesto; el no querer saber en su vertiente de resistencia y en su vertiente de consentir a lo inagotable de eso que no se sabe, fueron algunas de las cuestiones que, en torno al saber, marcaron vectores para la investigación por venir de la sede y destinos a procurar, como el orientado por una pregunta que propuso Marcus: ¿Qué podemos hacer colectivamente para producir un agujero? Respecto al eje del trabajo -que desde su extimidad nuestro invitado insistió en dejar para el final, advirtiendo el riesgo de terminar en el cielo de las ideas-, se abordó la importancia de la Escuela como órgano para un trabajo que restaure el filo cortante de la verdad freudiana; el peligro de su deslizamiento hacia la epopeya y lo heroico, así como la necesaria distinción en el transitar del trabajo de transferencia hacia la transferencia de trabajo o, como indicó en su texto Paola Cornú -¡plus de vida para la Escuela tras su reciente nominación como AE!-, el transitar bordeando el agujero de no saber hacia un saber-hacer con ese agujero. Vieira hizo resonar el punto: el psicoanálisis es trabajo, trabajo con lo “incómodo”, que encuentra en la transferencia de trabajo su lugar en tanto arreglárselas con eso. Conversación viva en el alba de la Noche de Escuela, que hizo pasar de los textos preguntas que retomaremos y vestigios de los que no queremos perder el rastro.

El testimonio de pase de Raquel Cors Ulloa, “Lo abrupto: un apurado “deseo de hablar””, fue un acontecimiento, como hemos señalado. Irradió una enseñanza que se verificó en las preguntas precisas y sutiles de la interlocución de Marcus André Vieira, como en las que, desde la sede, pudimos hacerle gracias a la disposición de Raquel a abrir ese espacio. Nos sorprendió como la AE hizo uso de esa ocasión para elaborar y formalizar in situ. Compartir algunos énfasis de lo transmitido por ella: que se puede encontrar el “buen agujero de dónde salir”, que se sale “de una” –sin el dos de la transferencia-, que soluciones dicotómicas le parecen una estafa, y hace escuchar la salida antinómica de su solución: “ductilidad férrea”. Vieira se interesó en su cambio de movimiento, y Raquel trae una perla de precisión al señalar que el movimiento estuvo siempre pero no escrito con th, que obtener esa escritura tomó 25 años de análisis. Marcus retomaba su pregunta del seminario respecto a qué palabras dicen lo imposible; expresó una orientación vía la gaya ciencia como movimiento entre cuerpo y palabra; Raquel apunta ahí que tuvo que desidealizar, por su parte, la alegría de aquel saber alegre y que fue con los restos, con la migajas de goce, que encontró un deshecho fértil, un abono para la vida, y concluye: “el plus de cuerpo es plus de vida”. Concluimos, a su vez, esta reseña, agradeciendo ese plus de vida que trajo Raquel al cuerpo de la sede, sede de la NEL ya interesada –como escuchamos esa noche- por los modos de lo desarticulado, por los destinos de lo incurable y de lo insoportable, por los retornos, por el estilo, por los saltos y por lo que se suelta, por la alegría, por la osadía. A seguir, a retomar, a trabajar.

Directorio NEL-Santiago.

 

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